LA HORA DE MARÍA
Evangelio del día
Lectura del santo evangelio según san Lucas 8, 1-3
En aquel tiempo, Jesús iba caminando de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo, proclamando y anunciando la Buena Noticia del reino de Dios, acompañado por los Doce y por algunas mujeres, que habían sido curadas de espíritus malos y de enfermedades: María la Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, un administrador de Herodes; Susana y otras muchas que les servían con sus bienes.
Palabra del Señor
154. Busca tu salvación dirigiendo tus pasos hacia la Patria eterna
Hijo, déjame podar tu corazón y arrancar los abrojos para sembrar en él las semillas de las virtudes de mi Inmaculado Corazón.
Como hijo de María, debes resplandecer en obras buenas y agradables a Dios. Se te debe notar que eres diferente a los demás, se debe percibir la presencia de Dios en ti; de tus poros debe brotar mi suave y exquisito perfume. Un hijo de María se propone un cambio de vida y atrae con su testimonio a muchos de mis hijos que andaban dispersos por el mundo buscando el placer o la felicidad.
Te llamo a reflexionar en mis palabras.
Si aún hay lastre de mundo en ti, pídele a Jesús que te desate de esclavitudes y te haga libre.
Si aún tienes pecados recurrentes que no has podido erradicar en ti, sumérgete en mi Corazón, y como Madre te daré fuerzas para que te venzas a ti mismo y seas santo.
Busca tu salvación dirigiendo tus pasos hacia la Patria eterna.
Decídete por el Señor, no vaciles más y dile: "¡oh Jesús!, me acojo bajo tu amparo paternal; no me rechaces por mis pecados, sumérgeme en las fuentes de tu Divino Corazón y purifica mi alma.
Hazme sentir dolor por todas las veces que te he ofendido y lastimado, y levántame en mis caídas, dándome una nueva oportunidad de volver a Ti con un corazón contrito y humillado".
Mi oración:
Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desprecies las oraciones que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita.
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén
FUENTE: LA HORA DE MARÍA de la Comunidad de Siervos Reparadores.



