01. Evangelio del día
Lectura del santo evangelio según san Lucas 14, 1-6
Un sábado, entró Jesús en casa de uno de los principales fariseos para comer, y ellos le estaban espiando.
Había allí, delante de él, un hombre enfermo de hidropesía y tomando la palabra, dijo a los maestros de la ley y fariseos:
«¿Es lícito curar los sábados, o no?». Ellos se quedaron callados.
Jesús, tocando al enfermo, lo curó y lo despidió. Y a ellos les dijo:
«¿A quién de vosotros se le cae al pozo el asno o el buey y no lo saca en seguida, aunque en día de sábado? ».
Y no pudieron replicar a esto.
Palabra del Señor
02. Homilía del día
03. Reflexión personal
Quizá necesitamos recuperar la capacidad de descubrir esas obras de Dios que suceden discretamente a nuestro alrededor. También las que Dios realiza en nuestros cercanos.
Pablo mira a su comunidad y da gracias. Los fariseos miran a Jesús y espían. Son dos maneras muy distintas de mirar.
Podríamos preguntarnos hoy sencillamente: ¿ cómo miro yo a las personas con las que vivo o trabajo? ¿Con una mirada que agradece y espera, o con una mirada que controla y juzga?
Porque probablemente una comunidad empieza a cambiar no cuando todas sus integrantes son mejores, sino cuando aprendemos a mirarnos de otra manera. Y Pablo nos recuerda algo fundamental: Dios todavía no ha terminado su obra en ninguno de nosotros. «Grandes son las obras del Señor»
04. La Hora de María
Únete a la adoración y alabanza de los santos ángeles (190)
Hijo, he venido a abrazarte y a ofrecerte mi Inmaculado Corazón como tu refugio, no tienes de qué preocuparte. Jesús debe colmar todas tus expectativas, debes tener una confianza plena en su Divina Misericordia; no te afanes tanto por el futuro, interésate más bien en la salvación de tu alma. Apártate del mundo, del demonio y de la carne, y sigue fielmente mis consejos. Lo único que pretendo es conducirte a Dios, sembrar en tu corazón grandes virtudes y hacer de ti heraldo del Evangelio, anunciador de la Buena Nueva.
Únete a la adoración y alabanza de los santos ángeles, y acompaña a Jesús algunos minutos en su santo tabernáculo; aprovecha el tiempo para amar y reparar los Sagrados Corazones de Jesús y de María. Eres muy privilegiado, la mirada de Dios está puesta sobre ti; tienes una gran responsabilidad frente a Jesús, se te están descubriendo algunos misterios celestiales, ten siempre en cuenta que al que mucho se la ha dado mucho se le exigirá. No tengas miedo, si perseveras y eres fiel, llegarás al destino final, a la patria eterna.
Fuente: La Hora de María, Comunidad de Siervos Reparadores.
05. Bajo tu amparo

Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desprecies las oraciones que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita.
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.
06. Para meditar
Señor, que no me afane tanto por mi futuro y me interese más y únicamente, por la salvación de mi alma. Y eso me lleve a querer igualmente la salvación de todo aquel que pones cercano en mi vida. Me uno a la adoración y alabanza de los santos ángeles y quiero amar y reparar los sagrados Corazones de Jesús y María, en tu Santo Tabernáculo.
